DE IATROGENIAS Y ASUNTOS VARIOS

Por la necesidad de plasmar fluctuaciones mentales y emocionales...

jueves, 4 de agosto de 2011

Puertas

Del 14/02/2010

Hay puertas que uno no debería abrir jamás, porque no sabemos a dónde nos conducirán. Un par de días atrás, me encontraba yo deambulando en un pasillo, absorta en mis pensamientos, como siempre.


Puerta A.-
Estaba ubicada al final del pasillo. De diseño eslavo, hecha de madera y herrería. Ésta puerta estaba hecha de buen material y se veía adecuada para propiciar un ambiente familiar, caluroso, sencillo y acogedor. Sin embargo, era un poco anticuada y se veía maltratada. Al carecer de cerrojos, era evidente su inestabilidad. El viento manipulaba la puerta a su antojo, de modo que ésta se azotaba constantemente mostrando lo que había detrás de ella. De todas formas, yo ya me habiá asomado antes, pero jamás atravesé la puerta (y no porque no quisiera, sino por falta de oportunidad).

Puerta C.-
Tudesca... eso es todo lo que sabía yo a ciencia cierta. Tenía diseño minimalista, sobrio, con una especie de espejo central, de modo que yo me reflejaba allí. Lucía como una puerta blanca de buen material y buena calidad. Su adorno consistía en un par de cristales del color del océano. Tal vez lucía un poco altiva a ratos, dada su raíz teutona. Ésta puerta estaba cerrada y evidentemente era nueva para mí; sin embargo, las llaves se hallaban colgadas junto a la puerta, estaban dispuestas para que cuando yo quisiera, me animara a tomarlas y abrirla. Debo decir que tuve la sensación de que muchas otras personas habían pasado por allí antes. ¿Me atrevería a abrir la puerta? Probablemente sí porque a decir verdad, me despertaba interés, pero tendría que ser muy cuidadosa... Me tomaría mi tiempo para observarla detenidamente antes de intentar siquiera introducir las llaves en la cerradura.

Puerta G.-
Angla y falaz. No estoy segura de qué estaba hecha esa puerta. Al parecer era aserrín comprimido cubierto con varias capas de pintura brillante que trataba de ocultar la endeblez, la poca resistencia de aquel material. A fines del verano pasado me armé de valor y decidí cruzar la puerta (quizá engañada por la fachada), pero una vez dentro de la habitación, algo pasó... Tengo vagos recuerdos de la entrada de la habitación viniéndose abajo, desmoronándose... Un fragmento del marco me golpeó en la cabeza... sólo sé que el golpe fue tan fuerte, que me hizo perder el conocimiento y cuando volví en mí ya no quise pasar por allí nuevamente. La conmoción me causó amnesia, y si ustedes me preguntan qué había en ésta habitación, les responderé que no me acuerdo.

No obstante, por caprichos de la vida, me hallaba de pie frente a esa puerta otra vez: alguien más la había dejado entreabierta para mí... por si acaso yo me animara a entrar ahí en el futuro. ¡Pero no! Comprendí que cualquier cosa que esa habitación pudiera ofrecer, jamás sería suficientemente bueno para mí; tal vez esa puerta y esa habitación están hechos para una persona vana, que obviamente, no soy yo. Así que sin más, tomé la llave, la arrojé lejos y cerré la puerta. Me dí la media vuelta y decidí dejar esa puerta cerrada para siempre, me alejé sin mirar atrás.

martes, 6 de abril de 2010

Augurio

Voy a besarte hasta que sangren nuestros labios.
Voy a sujetar tu cara entre mis manos.
Te veré fijamente a los ojos.
Haré que mi presencia se enganche a tus pupilas y a tu alma... para siempre...
Tomaré tu mano.
Tú yo entrelazaremos nuestros dedos y así, caminaremos juntos de la mano.
Te haré saber quién soy yo y todo lo bueno que tengo para ofrecer.
Darás lo mejor de tí mismo por mí y para mí.
Nos apoyaremos el uno en el otro y seremos refugio mutuo.
Me enseñarás cosas que no sé y querrás que yo haga lo mismo contigo.
Y cuando llegue la hora de amarnos, clavaré mis uñas en tu espalda en un frenesí de pasión...
Yo acercaré mis labios a tu oído y susurraré: "Eres mío"
Tú... con los ojos desbordantes de amor...
Yo, acariciando tu cabello, te haré entender que el sentimiento es compartido...
Tú descansarás sobre mi seno, agotado de entregarte a mí...
Antes de dormir, vas a besarme hasta que sangren nuestros labios.

viernes, 2 de abril de 2010

Recado transatlántico

Hola.

Has de saber que este recado es para tí. Según algunas personas y según las leyes de la física, todos los seres vivos emitimos vibras y energía que recorren el universo, de manera que, confío en que mi energía llegará hasta donde estás tú... lejos, muy lejos de mí...

Espero que mi presencia te haya alcanzando en tus sueños, mientras duermes... mientras tu subconciente está alerta.

Yo sé que todo ha cambiado, incluyéndote a tí y a mí. Hace unos meses rompiste un cristal, y yo ya recogí los pedazos, traté de unirlos... Pero cuando un objeto frágil se quiebra o se rompe, jamás volverá a ser el mismo. Quedan fracturas en su estructura, que son las cicatrices en el alma de una persona.

Sin embargo, algunas cicatrices se borran con el tiempo... otras no...

martes, 30 de marzo de 2010

Bodas

No sé qué le pasa a ésta gente. Hace menos de una hora recibí una llamada telefónica con la noticia de que una de mis amigas está comprometida y quiere contraer nupcias en diciembre. Francamente debo decir que mi amiga me tomó por sorpresa y quedé pasmada por algunos minutos.

Ella:  ¿¡Adivina qué!?
Yo:   ¿Qué?
Ella: ¡Voy a casarme!
Yo:  Ja ja. Claro... ¿Es en serio lo de tu boda?
Ella: ¡Sí, es en serio!
Yo:  ¿Qué te hicieron? ¡Dime la verdad! Creí que sólo estabas bromeando...
Ella:  Es la verdad.  Me dieron agua de calzón, vieja... ¡No sé! Pero estoy hablando en serio, me voy a casar.
Yo:   ¡¿¡QUÉ!?!   ...


No podía salir de mi estupor. ¿Qué le pasa a mi amiga? ¿Es que ella se ha vuelto loca? Algún cabroncito le propone matrimonio a los 4 meses de noviazgo y aunque ella no sabe si está enamorada de él, ha aceptado la propuesta.

Ella:  Lo quiero mucho, pero a veces pienso que él intenta someterme. Y creo que parte de ese sometimiento es la propuesta que él me hizo.

¿Está bien eso? Me pregunto. Yo creo que no es la mejor decisión, al menos no por ahora. Y déjenme decirles que no hablo nomás porque sí. Digo lo que digo porque yo recibí la misma propuesta luego de 3 meses de feliz noviazgo unos 4 años atrás. Y la verdad que es una reverenda estupidez.

Lo más gracioso es que mi amiga quiere que yo sea madrina en su boda. ¿Madrina yo? ¡Está pero si bien pirada!

Como decimos aquí en México "¿Pa' qué meterse en camisa de once varas?" Si algo he aprendido es que nada dura para siempre. Es como una pequeña cantidad de alguna sustancia en agua: se disuelve. Todo se disuelve. La confianza se disuelve, el amor se disuelve, las relaciones en general también se disuelven... y se van... se van al diablo... Por lo tanto, el matrimonio también se disuelve.

Tiene tiempo que vengo observando a mis amigos y compañeros, y me pregunto si es que está de moda comprometerse (con alguien que prácticamente aún es un desconocido), llegar a casarse y tener hijos tan pronto. Y ya luego de un tiempo, se divorcian y se la pasan peleando por la patria potestad de los niños.

Al conversar con mis amigos en algún bar, comienzan ellos a hablarme de lo maravillosa que fue la boda y lo amarga que es la realidad. Yo permanezco boquiabierta mientras escucho atenta todas esas cosas que mis cuates me dicen. Me cuentan que tienen que comprar pañales, ropita para bebé, luego comprarán crayolas, lápices de colores y montones de juguetes. Es entonces, cuando doy un trago a mi bebida y fumo más.

La cosa se pone aún más interesante cuando todos confluyen en el punto de: "¿Sabes qué? Tengo que admitirlo, yo la cagué. No debí haber hecho esto, no debí haber hecho aquello".

Somos humanos y nos equivocamos. Nos enamoramos. (Lo cual NO significa que conocemos a la otra persona en realidad). Nuestras esperanzas y sueños vuelan. Después caemos... caemos desde muy alto. O en el peor de los casos, nos dejan caer. También podemos ser nosotros quienes dejamos caer a alguien.

Tal vez soy ignorante y desconozco si el jugar con los sentimientos de la gente es un nuevo deporte extremo. Quizá "Te amo" es el nombre de un pasatiempo, o de un juego muy popular que se juega a nivel mundial (incluso más popular que el fútbol o el rugby).

Simplemente el amor no debería ser tomado a la ligera. Deberían darnos cadena perpetua como castigo por usar al "amor" como diversión enfermiza, que alimenta egos.

De manera que, ¿por qué no evitarnos todo ese proceso amargo? ¿Por qué nos dejamos cegar por gente falaz? ¿Por qué entablar una "relación" basada en la nada?

Así que, no sé ustedes, pero yo doy dos pasos atrás, me mantengo a raya y me abstengo...

martes, 9 de marzo de 2010

Para: Los adultos contemporáneos pseudo-intelecto-neuro-hipocondríacos

Dicen que todos los días tenemos que comer una manzana, para el hierro y un plátano, por el potasio. También una naranja, para la vitamina C, medio melón para mejorar la digestión y una taza de té verde sin azúcar, para prevenir la diabetes.


Todos los días hay que beber dos litros de agua (sí, y luego orinarlos, cosa que lleva casi el doble del tiempo que llevó beberlos). Todos los días hay que tomar un yogur para tener "L. Cassei Defensis", que nadie sabe qué mierda es. Pero dicen que si no te tomas un millón y medio de esos todos los días, tu vista se torna borrosa.

Cada día una aspirina, para prevenir los infartos, más un vaso de vino tinto, para lo mismo. Y otro vaso de vino blanco, para el sistema nervioso. Y uno de cerveza, para la vitamina B. Si te lo tomas todo junto, quizá consigas un derrame cerebral ahí mismo, pero no te preocupes, probablemente no te darás cuenta.

Todos los días hay que comer fibra. Mucha, muchísima fibra, hasta que logres defecar un suéter. Hay que hacer entre cuatro y seis comidas diarias, livianas, sin olvidarte de masticar cien veces cada bocado. Haciendo un pequeño cálculo, pasamos como cinco horas comiendo.

Ah, después de cada comida debemos lavarnos los dientes, o sea: después del yogur con la fibra, los dientes; después de comer manzana, los dientes; después del plátano, los dientes... Y así mientras tengas dientes, sin olvidar pasarte el hilo dental, masajeador de encías, hacer gárgaras...

Mejor amplía tu baño y mete el equipo de música, porque entre el agua, la fibra y los dientes, te vas a pasar varias horas por día ahí dentro del baño.

Hay que dormir ocho horas y trabajar otras ocho, más las cinco que empleamos en comer, veintiuno. Aún te quedan tres horas, siempre que no salga algún imprevisto. Según las estadísticas, vemos televisón tres horas diarias. Bueno, olvídate de ver televisión, porque todos los días hay que caminar por lo menos media hora.

Y hay que cuidar las amistades porque son como una planta: hay que regarlas a diario. Además, tenemos que estar bien informados, así que hay que leer por lo menos dos diarios y algún artículo de revista, para contrastar la información. ¡Ah! Hay que tener sexo todos los días, pero sin caer en la rutina: hay que ser innovador, creativo, renovar la seducción. Eso lleva su tiempo. ¡Y ni qué decir si es sexo tántrico! (Al respecto te recuerdo: después de cada comida hay que cepillarse los dientes).

También hay que hacer tiempo para barrer, lavar la ropa, los platos, pasear al perro... ¿Hijos? ¡Ni pensarlo!

En fin, el cálculo me da 29 horas diarias. La única posibilidad que se me ocurre es hacer varias de éstas cosas a la vez, por ejemplo: Dúchate con agua fría y mantén la boca abierta, así, te tragas los 2 litros de agua.

Mientras vas saliendo del baño con el cepillo de dientes en la boca, haz el amor (tántrico) a tu pareja, quien mira la TV y te cuenta las noticias, mientras tú barres. ¿Tienes una mano libre? ¡Llama a tu familia! Tómate el vino (después de llamarlos, te hará falta el vino, créeme). El yogur con la manzana te lo puede dar de comer tu pareja, mientras se come el plátano, y al día siguiente intercambian. Y menos mal que crecimos, porque si no, nos tendríamos que clavar un Danonino Extra Calcio todos los días.

Uuufff... Pero si aún tienes 2 minutos libres, manda mensajes a tus amigos (que hay que regar como las plantas) mientras tomas una cucharadita de fibra, que hace muy bien...

Y ahora los dejo, porque entre el yogur, el medio melón, la cerveza, el primer litro de agua y lo demás, ya no sé qué estoy haciendo. Creo que necesito tomar una ducha urgente... Y a propósito que voy por ahí, también voy a cepillarme los dientes.

viernes, 5 de marzo de 2010

Un trozo de la vida real

- ¿Y ahora tú, por qué chingados has estado tan feliz? ¿Qué te pasa?

Miré fijamente a Paulina, que es la más curiosa de mis 4 amigas. Encendí mi cigarro, sonreí y le dije:
- No, por nada. Estoy contenta sólo porque sí.

Esther me dió una palmada en la espalda y exclamó:
- No chingues, la gente NO puede estar feliz sin un motivo en particular.
- Sí, ya sé... Oigan, niñas, tengo hambre.

Lucy e Isabel intercambiaron miradas y empezaron a reirse.

De repente, Paulina dijo:
- ¡No seas cabrona! Cuéntanos... A ver, ¿qué tanto haces en la computadora que no puedes quitar la mirada de ahí? ¿Con quién chateas? ¡Weeeeeeeey! ¡No mames! ¿Ya tienes novio? ¿Por qué no nos dijiste?

El resto de las chavas se me quedó mirando sorprendidas.
- ¿Qué? ¿De qué carajos estás hablando, Paulina? ¿Cuál novio? Chicas, ustedes saben que yo no me ando con chingaderas. Un novio... sí, cómo no... ¿Estudiaron para la clase de neurología?


Si me pidiesen describirlo, yo diría que él no es ese vano prototipo de hombre que protagoniza las tele-novelas. No es como la inmensa mayoria de los "hombres" de hoy día: hombres musculosos, quienes tienen un minúsculo cerebro que se ve superado por el tamaño de sus ineptitudes y su inmensa estupidez. Me atrevo a decir que éste hombre de quien hablo no es aficionado a ejercitar sus brazos, sino su intelecto. No es el tipo de "hombre" que tiene complejos sobre su apariencia. Más bien le preocupa satisfacer su hambre de superación personal. El tono de piel bronceado no es necesario en él, su palidez mezclada con su sentido de la responsabilidad son suficientes para colorear su aura.

No es el típico tipejo que permanece sentado esperando que la vida le dé todo en bandeja de plata. A éste hombre le apasiona lo difícil, él se empeña en conseguir las cosas que a otros "hombres" les dió miedo o flojera alcanzar.

Él no necesita hacerse el bromista. Él no trata de impresionar, ni necesita farolear sobre el automóvil último modelo que piensa adquirir. Suficiente con saber que este hombre tiene valores firmes y también tiene alma clara, tan clara como sus ojos.


Cuando regresé a casa, me desplomé en mi cama boca abajo y pensé: "¿Cuál novio? Yo no me ando con chingaderas. Un novio... sí, seguro..."

Así que me paré de la cama y me puse a estudiar para mi clase de neurología.

domingo, 28 de febrero de 2010

Cómo dejar de ser pendejo en 10 pasos.

Tlazoltéotl dice:
- Me gustaría tener un manual para idiotas de "recupérese usted mismo".

Guillermo dice:
- ¡Jajaja!
- Si quieres lo podemos hacer. ¿Por qué no?
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Paso 1: Date cuenta de las pendejadas que estás haciendo.
Paso 2: Deja de hacerte pendejo, toma conciencia.
Paso 3: Repite el paso 2 hasta que descubras que el paso 1 todavía no está completo.
Paso 4: La autoestima no es una herramienta, es una necesidad.
Paso 5: Seguramente seguirás haciendo pendejadas el resto de tu vida. Haz que los demás no se den cuenta de eso.
     5.1 Tú no eres tan pendejo como pareces.
     5.2 La vida es formación (las pendejadas crean experiencia).
     5.3 Tú eres una persona experimentada.
     5.4 Manejo de los pares.
     5.5 Sigue caminando.
Paso 6: Si tu problema persiste, no dudes en repetir los pasos anteriores. Caer no es una opción, es una oportunidad.
Paso 7: Aprende de las pendejadas de los demás.
     Corolario al paso 7: No lo intentes si no has llegado en orden a este paso. Corres el riesgo de hacerte pendejo.
Paso 8: Ya no eres un pendejo.
Paso 9: Cómo hacer pendejos a los demás.
Paso 10: Si te caes... seguramente no has aprendido la lección... pendejo. Empieza desde el paso 1 otra vez.

lunes, 22 de febrero de 2010

Verdades y consejos de la tía Tlazoltéotl:


1. No discutas con alguien que sabe más que tú.
2. No enciendas un cigarrillo si no has apagado el anterior.
3. No tengas relaciones sexuales con quien no te gustaría procrear.
4. Siempre mira a los ojos de tu interlocutor.
5. Cuando saludes de mano, procura que tu saludo sea firme.
6. No hagas promesas que sabes que no podrás cumplir. Mejor aún, no hagas promesas.
7. El que busca, encuentra.
8. Aprende las reglas ortográficas de tu idioma. No seas analfabeta.
9. Mejor cállate y escucha.
10. Toma un diccionario de vez en cuando y trata de ampliar tu vocabulario.
11. Evade a la gente ignorante.
12. Ni falta el que se va, ni sobra el que se queda.
13. A un hombre, ni todo tu amor, ni todos tus secretos.
14. Mantén siempre cerca por lo menos a dos de tus amigos.
15. Si realmente no necesitas un celular, no lo adquieras.
16. Elimina de tu vida todo aquello que te daña, que te limita, o que no te beneficia en lo absoluto.
17. Los secretos se llevan a la tumba.
18. Jamás olvides quién ha sido tu mentor.
19. Si empiezas algo, termínalo.
20. Sigue los consejos de los ancianos y pon atención a las palabras de los niños.
21. El que no arriesga, no gana.
22. El término "medio" no existe. Todo o nada.... TODO O NADA...

sábado, 20 de febrero de 2010

Vigilia

Apago la computadora y me dispongo a descansar. Una vez acostada en mi cama y con la habitación a oscuras, abro los ojos inevitablemente, y mi mente no se está en paz. Pasadas las 2 de la mañana me hallo sumergida en el insomnio.

Navego en mis recuerdos, los temores tratan de alcanzarme, sueño despierta, imagino muchos futuros diferentes, vago entre suposiciones y me columpio en mis propias perspicacias.

Entonces pongo la mano izquierda sobre mi frente, como si fuera una compresa fría, para apaciguar el hervor de mis pensamientos.

Pero soy de mente necia y ésta se rehúsa a detener el torbellino de ideas espontáneas e ideas caducas. Juro que hay pensamientos de los cuales estoy harta, tengo remembranzas que me atormentan, caras y voces cabalgan en mi cabeza. Quiero olvidar... ¡Quiero olvidar! Se me ha ocurrido azotar mi cabeza contra la pared una y otra vez para causarme amnesia, a ver si de esa forma consigo estar tranquila. Desearía tener amnesia selectiva a voluntad.

Vuelvo a considerar mi teoría de que la gente estúpida es más feliz. También creo que los ignorantes son llamados "valientes" por el vulgo.

Mejor me levanto de la cama, me dirijo a la ventanta, abro la cortina y observo. Es una linda noche, el clima es bastante agradable, el cielo está despejado y puedo ver con claridad las estrellas. Incluso la palmera que tanto me molesta ver a diario me está mostrando su encanto mientras se mece armoniosamente, obedeciendo el ritmo de la brisa.

Silencio. Escucho a los grillos y el "shhhh" de los árboles.

domingo, 7 de febrero de 2010

PTM y todo lo que le sigue...

Hola. Voy a quitarme los tacones, me bajo del pedestal un ratito nadamás, me quito el traje formal... dejaré descansar la retórica y seré directa. Gente, sólo paso a echar madres un momento... Disculpen ustedes si sus castos y puros ojos no toleran ver tanta leperada junta; sobre todo si no soportan el tremendo shock de que sea yo quien escribe todo esto.

*Una disculpa a quienes no hablan español, porque seguramente el traductor no será suficiente para permitirles entender ésta entrada.

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¡Me lleva la chingada! Como siempre tengo varios pensamientos y cuestiones volando y haciendo agujeros, perforando mi mente. Sin orden de importancia, ahí les van...

1. Dicen que "Del odio al amor sólo hay un paso", pero del amor al odio ¿cuántos pasos hay? Si no lo digo, mi lengua va a disolverse, como si estuviera remojada en ácido: ¡estoy a menos de un paso de odiarte, pinche inglesito! No, creo que ya te odio... ¡hijo de la chingada!

2. Estoy muy molesta. Qué digo molesta... ¡Estoy encabronadísima! ¿Por qué carajos uno tiene que pagar los platos rotos por la pendejada que hizo alguien más? ¿Por qué?

3. Juraría que no soy una persona quejumbrosa, de verdad. Pero últimamente me siento hasta la madre con todas sus pinches letras.

4. Sólo quiero decir que como amiga, siempre he sido la mejor (sin ser mamona, ni mucho menos... en serio, lo digo con toda la humildad posible). Siempre he sido yo aquella amiga que está ahí, siempre dispuesta a escuchar, a ayudar y a brindar apoyo de manera incondicional. Pero ¿saben qué? ya me cansé. Recordé que yo también tengo mis propios problemas y situaciones pesadas, recordé que yo también necesito desahogarme de vez en cuando. Y amigos queridos, por el momento discúlpenme, no les estoy dando la espalda, es sólo que he decidido tomarme unas vacaciones. Así que ustedes resuelvan sus problemas como puedan.

5. ¿O yo soy muda o tú eres sordo? Hace unos días, una amiga me decía que mi problema es que no hablo de mis problemas. Por eso es que he decidido despotricar de manera desquiciada, vulgar y nada elegante.

6. "¡Me cago en el amor!" Larga vida a Tonino Carotone, que con su rola cuenta mi tendencia masoquista.

7. Indudablemente el mejor vino blanco del mundo -según mi paladar- viene de Alemania. E indudablemente es exquisito cuando se acompaña de un buen cigarro.

8. Tengo los ovarios como orejitas de Mickey Mouse, estoy a punto de terminar la universidad ¡no mamen! Se siente la presión y se siente muuuuuuuuuy cabrona.

9. Empecé a dibujar otra vez. Encontré algunos bocetos que hice hace unos años. Me reí. Y los tiré a la basura. Pienso hacer lo mismo con ciertas personas y vivencias... Nomás dejen que agarre valor y ya verán... se irán en un viaje gratuito al lugar más visitado de México: La Chingada. No hay pedo, en serio, por mi cuenta corren el viaje y la estancia de por vida.

10. g: Vete a la verga y entretente dando sentones.

11. Ando con el capricho de que quiero otros dos piercings y voy a ofrecer mi dolor a los dioses aztecas.

12. Esperando conseguir la bendición del jaguar, me corté el cabello como protesta contra mí misma, a ver si ya me dejo de tanta estupidez y me pongo al tiro.

13. Si les gustó, qué padre... y si no, me vale madre...

14. Respiren, al final del día se sentirán mucho mejor.

domingo, 24 de enero de 2010

Hematemesis


Justamente hoy es cuando tengo una sensación un poco incómoda de calor en la boca, siento que mis labios están a punto de ebullición. Ignoro la hora y me arden los ojos. Desde mis tripas viene la intranquilidad insana. El veneno sube muy despacio a través de mi esófago... Es como un cóagulo negro, espeso y un poco pegajoso. Ha llegado a mi garganta, pasa a mi boca, se expande en mi lengua... percibo el sabor amargo y metálico... como si fuera sangre. Creo que necesito escupir. ¿Escupir? ¡No, porfavor! En realidad necesito vomitar. Tengo que vomitar todo ese veneno ahora, justo ahora... ¡Es una emergencia!




Eres un pendejo
y lo sabes
te sientes miserable
porque el peso
recae
sobre tus hombros
has de arrodillarte
para después
caer
de bruces
ante tu propia
resolución
Sufre solo.
Carga con todo.
Traga
tu llanto
y el mío.
Cómete
tus palabras.
Bébete
la realidad.
Si te duele
o no
no es más
mi problema.
Escucha
mis pasos
y dóblate
mientras
yo me pierdo
alejándome
de
tu
aliento
frío.





Glutinosos hilos negros penden aún de mis labios. Con mi faz expresando asco, escupo por última vez y me limpio la boca.




miércoles, 2 de diciembre de 2009

Duelo y renuncio

Hoy decidí renunciar, renuncio a lo que la gente llama "las mieles del amor". Ya he caminado un largo trecho y no puedo más. De manera que en este momento me encuentro sentada sobre una roca, a la sombra de un árbol.

Mientras fumo un cigarrillo, observo a los demás caminantes. Muchas parejas pasan frente a mí, se dirigen cuesta arriba. Porque arriba, en la cima, hay un letrero de dudosa procedencia (según dicen) con una inscripción que dice "Felicidad". En fin, la gente que pasa es bastante peculiar. Todas las parejas me provocan curiosidad. Hay parejas disparejas, gordos y flacos, rubios con morenos, homosexuales, gente pobre y rica, gente que viene de todas partes.

Y no es tanto el tipo de personas lo que llama mi atención, sino la manera en que tratan de subir la escarpada montaña. Ví pasar a muchísimas parejas tomadas de la mano, otras iban corriendo, muchas cayeron y se lastimaron. Una mujer es llevada en brazos por su esposo. Otra, se empeña en jalar a su novio, quien al parecer, está rendido de andar. Otros han decidido cambiar de compañero de viaje, porque surgieron riñas y diferencias irreconciliables con sus compañeros anteriores. ¡Qué variedad! ¡Qué espectáculo! ¡Y qué personajes!

¿Y yo? Yo me levanto, sostengo el cigarrillo con mis labios, sacudo el polvo de mis pantalones de mezclilla y voy cuesta abajo, decidida a nunca regresar.

Mientras camino de regreso, siento que mi cabeza es una licuadora. Mi espalda está a punto de quebrarse, y tengo marcas en la piel de algunos accidentes que me sucedieron. Busco desesperadamente una idea ingeniosa, algo rápido y fácil que me permita deshacerme de mi pesado equipaje. Llevo pesadas maletas conmigo, son tan pesadas como si estuvieran cargadas de piedras. Mi equipaje son recuerdos.

Mi mente se vuelve una pasarela genuina. Desfilan por ahí todos mis ex-compañeros con los que alguna vez compartí el viaje. Algunos estuvieron junto a mí durante mucho tiempo, otros no tanto. Unos fueron más importantes que otros.

Seguramente soy una de esas personas a las que les queda el saco de ser "un museo con patas". Me cuesta tanto trabajo tirar mi equipaje... Veo un lago cercano, pero por alguna estúpida y patética razón me niego a aventar mis maletas allí. ¡Ya sé! Haré un fogata y quemaré todo lo que llevo... No. No porque "donde hubo fuego...".

Entonces levanto la vista y veo un cielo maravilloso. Es el cielo más bello que he visto en años. Tiene tonos violáceos, rosas, rojos y naranjas, las nubes forman una red perfecta, y aún se encuentra allí la elegante luna que ví la noche anterior.

Una fuerza impulsa mi alma, y hace que mis piernas sigan caminando. Avanzo. Sonrío. Y... ¡me tropiezo! Termino por carcajearme hasta las lágrimas. He caído al suelo y sigo riéndome. Tirada en el suelo y con los brazos abiertos sigo observando el maravilloso manto celeste que me cubre. Agradezco las oportunidades que tuve para alcanzar la cima de la montaña. No lo conseguí, lo sé. Hice algunos intentos con diferentes compañeros y no pude alcanzar "La Felicidad". Pero no importa.

Recobro el aliento y aún con la sonrisa en mi cara, digo en voz alta: "A chingar a su madre el puto equipaje, es mío y me lo llevo." De todas maneras, soy tan distraída que seguramente iré olvidando algunas cosas durante mi camino. Y si no, el poderosísimo tiempo se encargará de desgastar todo lo que llevo... lo desgastará tanto hasta hacerlo desaparecer.

Confío plenamente en el olvido, y sobre todo en el tiempo... De manera que lo reitero: Yo renuncio. Y con permiso, que todavía tengo mucho camino por andar.

lunes, 26 de octubre de 2009

¿Qué se hace?

Dos personas (generalmente del sexo opuesto) se encuentran, se atraen, se gustan y se enamoran.

Entonces deciden emprender un camino para compartir sus vidas (independientemente de lo que dure).


Aprovechan el andar juntos ese bendito camino sentimental para hablar, mirarse a los ojos, tomarse de la mano y conocerse mutuamente.

Puta madre... conocerse. Conocer a tu pareja es abrir una cajita sorpresa. ¡Encuentras de todo, caray! Cosas bellísimas, pensamientos ocultos, miradas furtivas, te das cuenta de cómo duerme, la ropa interior que usa (o si no la usa), la comida que le gusta y la que no, sus pasatiempos, te habla de sus amigos, de su familia...

Pero como todos sabemos, en este pinche mundo de porquería, no todo es miel sobre hojuelas. Mientras la feliz pareja recorre la senda del amor, se encuentran con baches, topes, piedras, palos (y se echan sus palitos también...) y demás cosas.

Sin embargo, también llegamos a conocer ese lado oscuro de aquella personita especial. Al principio son nimiedades, detallitos; pero aún así, te encanta, y pasas por alto todo eso.

Luego... Te das cuenta de que tu amorcito ronca como trimotor descompuesto, que tiene sus manías, sus vicios (si fuma, si se droga, si es alcohólico), si es pirómano, ninfómano, sus temores, que si deja la pasta de dientes abierta, la tapa del retrete arriba, los malos olores, deja la ropa sucia echa bola en la cama, te das cuenta de su desorden, todo...

Y de repente ¡bolas! Empiezan las pequeñas diferencias. "Amor, no hagas tal o cual cosa porque no me gusta". Cierta autora, dirigiéndose a los hombres, mencionaba: "lo que antes te parecía inocencia e ingenuidad en ella, se convierte en algo que ahora llamas estupidez y torpeza".

Es más que obvio que nadie es perfecto. Todos tenemos ciertas características en nuestra forma de ser, o bien, tenemos costumbres que pueden desagradar a la persona que hemos elegido como compañero de vida.

Hay 3 palabras clave que hacen que me detenga a pensar: la primera es "tolerancia", la segunda "respeto" y la tercera es "cambio".

Si la pareja se descuida, si no hay tolerancia, y si no saben manejar ese tipo de situaciones, esos detallitos pueden crear una bomba de tiempo. Y todo el hermoso recorrido por la vereda del amor puede irse al carajo.



Entonces, si tienes cierta característica que resulta desagradable para tu compañero. ¿Qué se hace?

He hablado con mucha gente, y en conclusión me encuentro con que hay dos vertientes y una condicion adicional. (Favor de leer el punto 1 y el punto 2 y al final el señalado con un asterisco).

1. Hay gente que dice que "si en verdad amas a alguien, debes cambiar por esa persona". Esto nos habla de hacer el esfuerzo para "mejorar". No obstante, ¿qué hay de tu identidad? ¿Es válido hacer ese cambio para agradar a la otra persona?

* El hecho de que nuestro compañero quiera que nosotros cambiemos "por nuestro propio bien" se sitúa justo en medio de los dos puntos.

2. Otros opinan que "Si esa persona te ama, él (o ella) tiene que aceptarte tal cual eres". Y esto suena a resignación. Todos conocemos la trillada frase que reza: "Pero mi amor, así soy yo. Así me conociste. Y no voy a cambiar...".


Si alguien sabe cuál de las opciones es la correcta a seguir, por favor, háganmelo saber. Y a los reservados, dejo esto a su criterio...

lunes, 19 de octubre de 2009

La dormida



Ella creyó quedarse dormida, muerta de cansancio. Descansaba en los brazos de Morfeo. Esa mujer creía soñar y se sentía nostálgica.

En la profundidad de su sueño eterno, ella se sentía viva estando muerta, lo cual ignoraba. Así que caminó... La mujer tomó un pedazo de nube y con un rayo de sol escribió:

"Necesito tenerte conmigo; comienzo a odiar el hecho de dormir sola. Para mí, esto es como el día completo. La mañana es cuando estás conmigo (si se puede decir que lo estás), es brillante, tibia, deliciosa, me anima, y el cielo, mi cielo es azul, tan azul como tus ojos. La noche se traduce en tu ausencia, es oscura, fría, gris con reflejos violáceos, me hace sentir pequeña y sola... Provoca que me encoja, y me hago aún más pequeña en la inmensidad de éste lugar, que es mi cama. Mi corazón, que arde en deseos de estar junto al tuyo trata de luchar contra el frío, mientras mi cuerpo se entume."

En medio de su ilusión, ella abrió los ojos, se incorporó y vió que era de noche. Sintió frío. Fue entonces cuando ella recordó lo que él le había dicho: "lo que será, será". Los ojos de ella se inundaron de lágrimas, volvió a recostarse, sonrió y decidió seguir soñando sin que nadie le recordara que había muerto hace unos días.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Yo tengo 3 amigos

Si bien se sabe que los amigos se cuentan con los dedos de la mano (o del pie en caso de los mancos), es también sabido que sobran dedos a la hora de hacer la cuenta. Yo no sé a ciencia cierta a cuánta gente conozco, pero segurito son varios. Y amigos supongo que también. Pero ahorita quiero hablar de los 3 mosqueteros (+1 que es D'Artagnan, así que son 4 conmigo).

Últimamente me cuestiono ¿qué es lo que hace que sean mis amigos? Pues bueno, después de meditarlo mucho tiempo, entre cigarro y cigarro, entre idas y vueltas, entre reuniones espóradicas (por cuestiones de ocupaciones) y estarlos observando encontré 10 constantes o ingredientes que nunca faltan:

1. Confianza: como para llegar con cualquiera de ellos y dejarles el hombro cubierto de una sustancia viscosa de origen biológico proveniente de la nariz, producto de una hipersensibilidad de mi estado de ánimo; como para mentarnos la madre mutuamente (por una buena razón, y sin razón también); y como para decirles o que me digan "¿sabes qué, wey? ¡no mames! la estás cagando y feo".

2. Discreción: Requisito básico e indispensable si quieres ser amigo (sobre todo mío). No quisiera contarle a alguien de las pantuflas rosadas en forma de conejito que me compré ayer y que todo el mundo lo sepa al día siguiente.

3. Respeto: "Vas y chingas a tu madre" son meras palabras para enviar saludos afectuosos a nuestras respectivas progenitoras. El respeto va más allá de un estereotipado saludo cortés y evitar palabras soeces. El respeto del espacio personal, respeto de las decisiones y repeto a mi privacidad son mis favoritos.

4. Materia gris abundante y funcional: Gracias a Dios mis 3 compinches tienen cerebro ¡y lo usan! Saben mucho, y no sólo saben, sino que comparten lo que saben.

5. Sentido del humor: En este caso, el suyo es negro, negro, tan negro como el chapopote. Con una cucharadota sopera de ironía y hostilidad. ¿Que si son ogts? Sí y mucho.

6. Admiración: ¿Por qué? Por lo que valen como personas, por sus ideas, por lo que hacen y no hacen, porque son responsables (en la medida de lo posible y en la medida de su soberana voluntad).

7. Amor: ¿qué? ¿tengo qué explicar esto? Sólo aclaro que va de la mano con sus ideales.

8. Honestidad: Las netas se ponen como cartas sobre la mesa, sin esconder ases bajo la manga. Eso de estarse tirando mierda la verdad, no es lo mío y tampoco es algo que mis amigos hagan. Compadezco a todos aquellos que disfruten de practicar ese deporte extremo ya que tarde o temprano saldran tan embarrados que necesitarán un snorkel para respirar.

9. Valemadrismo: Comienzo a pensar que tienen una capa protectora de aceite en la espalda, que hace que todo lo que no les es útil se les resbale.

10. "Me caes mal": Como dato cultural, los 3 me caían mal antes de convertirse en mis amigos. Hostilidad, culerez e histeria son las palabras mágicas.

Esos son los 10 ingredientes no secretos con los que cocinamos nosotros, o al menos así lo considero yo. A pesar de que no compartimos el gusto por las mismas actividades o lugares, ni tampoco los mismos vicios, es evidente que hay cosas más importantes que nos unen.

Ahí está pues mi receta... que si les gusta, ¡qué padre! y si no...