DE IATROGENIAS Y ASUNTOS VARIOS
jueves, 4 de agosto de 2011
Puertas
Hay puertas que uno no debería abrir jamás, porque no sabemos a dónde nos conducirán. Un par de días atrás, me encontraba yo deambulando en un pasillo, absorta en mis pensamientos, como siempre.
Puerta A.-
Estaba ubicada al final del pasillo. De diseño eslavo, hecha de madera y herrería. Ésta puerta estaba hecha de buen material y se veía adecuada para propiciar un ambiente familiar, caluroso, sencillo y acogedor. Sin embargo, era un poco anticuada y se veía maltratada. Al carecer de cerrojos, era evidente su inestabilidad. El viento manipulaba la puerta a su antojo, de modo que ésta se azotaba constantemente mostrando lo que había detrás de ella. De todas formas, yo ya me habiá asomado antes, pero jamás atravesé la puerta (y no porque no quisiera, sino por falta de oportunidad).
Puerta C.-
Tudesca... eso es todo lo que sabía yo a ciencia cierta. Tenía diseño minimalista, sobrio, con una especie de espejo central, de modo que yo me reflejaba allí. Lucía como una puerta blanca de buen material y buena calidad. Su adorno consistía en un par de cristales del color del océano. Tal vez lucía un poco altiva a ratos, dada su raíz teutona. Ésta puerta estaba cerrada y evidentemente era nueva para mí; sin embargo, las llaves se hallaban colgadas junto a la puerta, estaban dispuestas para que cuando yo quisiera, me animara a tomarlas y abrirla. Debo decir que tuve la sensación de que muchas otras personas habían pasado por allí antes. ¿Me atrevería a abrir la puerta? Probablemente sí porque a decir verdad, me despertaba interés, pero tendría que ser muy cuidadosa... Me tomaría mi tiempo para observarla detenidamente antes de intentar siquiera introducir las llaves en la cerradura.
Puerta G.-
Angla y falaz. No estoy segura de qué estaba hecha esa puerta. Al parecer era aserrín comprimido cubierto con varias capas de pintura brillante que trataba de ocultar la endeblez, la poca resistencia de aquel material. A fines del verano pasado me armé de valor y decidí cruzar la puerta (quizá engañada por la fachada), pero una vez dentro de la habitación, algo pasó... Tengo vagos recuerdos de la entrada de la habitación viniéndose abajo, desmoronándose... Un fragmento del marco me golpeó en la cabeza... sólo sé que el golpe fue tan fuerte, que me hizo perder el conocimiento y cuando volví en mí ya no quise pasar por allí nuevamente. La conmoción me causó amnesia, y si ustedes me preguntan qué había en ésta habitación, les responderé que no me acuerdo.
No obstante, por caprichos de la vida, me hallaba de pie frente a esa puerta otra vez: alguien más la había dejado entreabierta para mí... por si acaso yo me animara a entrar ahí en el futuro. ¡Pero no! Comprendí que cualquier cosa que esa habitación pudiera ofrecer, jamás sería suficientemente bueno para mí; tal vez esa puerta y esa habitación están hechos para una persona vana, que obviamente, no soy yo. Así que sin más, tomé la llave, la arrojé lejos y cerré la puerta. Me dí la media vuelta y decidí dejar esa puerta cerrada para siempre, me alejé sin mirar atrás.
martes, 6 de abril de 2010
Augurio
Voy a sujetar tu cara entre mis manos.
Te veré fijamente a los ojos.
Haré que mi presencia se enganche a tus pupilas y a tu alma... para siempre...
Tomaré tu mano.
Tú yo entrelazaremos nuestros dedos y así, caminaremos juntos de la mano.
Te haré saber quién soy yo y todo lo bueno que tengo para ofrecer.
Darás lo mejor de tí mismo por mí y para mí.
Nos apoyaremos el uno en el otro y seremos refugio mutuo.
Me enseñarás cosas que no sé y querrás que yo haga lo mismo contigo.
Y cuando llegue la hora de amarnos, clavaré mis uñas en tu espalda en un frenesí de pasión...
Yo acercaré mis labios a tu oído y susurraré: "Eres mío"
Tú... con los ojos desbordantes de amor...
Yo, acariciando tu cabello, te haré entender que el sentimiento es compartido...
Tú descansarás sobre mi seno, agotado de entregarte a mí...
Antes de dormir, vas a besarme hasta que sangren nuestros labios.
viernes, 2 de abril de 2010
Recado transatlántico
Has de saber que este recado es para tí. Según algunas personas y según las leyes de la física, todos los seres vivos emitimos vibras y energía que recorren el universo, de manera que, confío en que mi energía llegará hasta donde estás tú... lejos, muy lejos de mí...
Espero que mi presencia te haya alcanzando en tus sueños, mientras duermes... mientras tu subconciente está alerta.
Yo sé que todo ha cambiado, incluyéndote a tí y a mí. Hace unos meses rompiste un cristal, y yo ya recogí los pedazos, traté de unirlos... Pero cuando un objeto frágil se quiebra o se rompe, jamás volverá a ser el mismo. Quedan fracturas en su estructura, que son las cicatrices en el alma de una persona.
Sin embargo, algunas cicatrices se borran con el tiempo... otras no...
martes, 30 de marzo de 2010
Bodas
De manera que, ¿por qué no evitarnos todo ese proceso amargo? ¿Por qué nos dejamos cegar por gente falaz? ¿Por qué entablar una "relación" basada en la nada?
Así que, no sé ustedes, pero yo doy dos pasos atrás, me mantengo a raya y me abstengo...
martes, 9 de marzo de 2010
Para: Los adultos contemporáneos pseudo-intelecto-neuro-hipocondríacos
viernes, 5 de marzo de 2010
Un trozo de la vida real
Miré fijamente a Paulina, que es la más curiosa de mis 4 amigas. Encendí mi cigarro, sonreí y le dije:
- No, por nada. Estoy contenta sólo porque sí.
Esther me dió una palmada en la espalda y exclamó:
- No chingues, la gente NO puede estar feliz sin un motivo en particular.
- Sí, ya sé... Oigan, niñas, tengo hambre.
Lucy e Isabel intercambiaron miradas y empezaron a reirse.
De repente, Paulina dijo:
- ¡No seas cabrona! Cuéntanos... A ver, ¿qué tanto haces en la computadora que no puedes quitar la mirada de ahí? ¿Con quién chateas? ¡Weeeeeeeey! ¡No mames! ¿Ya tienes novio? ¿Por qué no nos dijiste?
El resto de las chavas se me quedó mirando sorprendidas.
- ¿Qué? ¿De qué carajos estás hablando, Paulina? ¿Cuál novio? Chicas, ustedes saben que yo no me ando con chingaderas. Un novio... sí, cómo no... ¿Estudiaron para la clase de neurología?
Cuando regresé a casa, me desplomé en mi cama boca abajo y pensé: "¿Cuál novio? Yo no me ando con chingaderas. Un novio... sí, seguro..."
Así que me paré de la cama y me puse a estudiar para mi clase de neurología.
domingo, 28 de febrero de 2010
Cómo dejar de ser pendejo en 10 pasos.
lunes, 22 de febrero de 2010
Verdades y consejos de la tía Tlazoltéotl:
9. Mejor cállate y escucha.
11. Evade a la gente ignorante.
12. Ni falta el que se va, ni sobra el que se queda.
13. A un hombre, ni todo tu amor, ni todos tus secretos.
14. Mantén siempre cerca por lo menos a dos de tus amigos.
15. Si realmente no necesitas un celular, no lo adquieras.
16. Elimina de tu vida todo aquello que te daña, que te limita, o que no te beneficia en lo absoluto.
17. Los secretos se llevan a la tumba.
18. Jamás olvides quién ha sido tu mentor.
19. Si empiezas algo, termínalo.
20. Sigue los consejos de los ancianos y pon atención a las palabras de los niños.
21. El que no arriesga, no gana.
22. El término "medio" no existe. Todo o nada.... TODO O NADA...
sábado, 20 de febrero de 2010
Vigilia
Silencio. Escucho a los grillos y el "shhhh" de los árboles.
domingo, 7 de febrero de 2010
PTM y todo lo que le sigue...
domingo, 24 de enero de 2010
Hematemesis
frío.
miércoles, 2 de diciembre de 2009
Duelo y renuncio
Mientras fumo un cigarrillo, observo a los demás caminantes. Muchas parejas pasan frente a mí, se dirigen cuesta arriba. Porque arriba, en la cima, hay un letrero de dudosa procedencia (según dicen) con una inscripción que dice "Felicidad". En fin, la gente que pasa es bastante peculiar. Todas las parejas me provocan curiosidad. Hay parejas disparejas, gordos y flacos, rubios con morenos, homosexuales, gente pobre y rica, gente que viene de todas partes.
Y no es tanto el tipo de personas lo que llama mi atención, sino la manera en que tratan de subir la escarpada montaña. Ví pasar a muchísimas parejas tomadas de la mano, otras iban corriendo, muchas cayeron y se lastimaron. Una mujer es llevada en brazos por su esposo. Otra, se empeña en jalar a su novio, quien al parecer, está rendido de andar. Otros han decidido cambiar de compañero de viaje, porque surgieron riñas y diferencias irreconciliables con sus compañeros anteriores. ¡Qué variedad! ¡Qué espectáculo! ¡Y qué personajes!
¿Y yo? Yo me levanto, sostengo el cigarrillo con mis labios, sacudo el polvo de mis pantalones de mezclilla y voy cuesta abajo, decidida a nunca regresar.
Mientras camino de regreso, siento que mi cabeza es una licuadora. Mi espalda está a punto de quebrarse, y tengo marcas en la piel de algunos accidentes que me sucedieron. Busco desesperadamente una idea ingeniosa, algo rápido y fácil que me permita deshacerme de mi pesado equipaje. Llevo pesadas maletas conmigo, son tan pesadas como si estuvieran cargadas de piedras. Mi equipaje son recuerdos.
Mi mente se vuelve una pasarela genuina. Desfilan por ahí todos mis ex-compañeros con los que alguna vez compartí el viaje. Algunos estuvieron junto a mí durante mucho tiempo, otros no tanto. Unos fueron más importantes que otros.
Seguramente soy una de esas personas a las que les queda el saco de ser "un museo con patas". Me cuesta tanto trabajo tirar mi equipaje... Veo un lago cercano, pero por alguna estúpida y patética razón me niego a aventar mis maletas allí. ¡Ya sé! Haré un fogata y quemaré todo lo que llevo... No. No porque "donde hubo fuego...".
Entonces levanto la vista y veo un cielo maravilloso. Es el cielo más bello que he visto en años. Tiene tonos violáceos, rosas, rojos y naranjas, las nubes forman una red perfecta, y aún se encuentra allí la elegante luna que ví la noche anterior.
Una fuerza impulsa mi alma, y hace que mis piernas sigan caminando. Avanzo. Sonrío. Y... ¡me tropiezo! Termino por carcajearme hasta las lágrimas. He caído al suelo y sigo riéndome. Tirada en el suelo y con los brazos abiertos sigo observando el maravilloso manto celeste que me cubre. Agradezco las oportunidades que tuve para alcanzar la cima de la montaña. No lo conseguí, lo sé. Hice algunos intentos con diferentes compañeros y no pude alcanzar "La Felicidad". Pero no importa.
Recobro el aliento y aún con la sonrisa en mi cara, digo en voz alta: "A chingar a su madre el puto equipaje, es mío y me lo llevo." De todas maneras, soy tan distraída que seguramente iré olvidando algunas cosas durante mi camino. Y si no, el poderosísimo tiempo se encargará de desgastar todo lo que llevo... lo desgastará tanto hasta hacerlo desaparecer.
Confío plenamente en el olvido, y sobre todo en el tiempo... De manera que lo reitero: Yo renuncio. Y con permiso, que todavía tengo mucho camino por andar.
lunes, 26 de octubre de 2009
¿Qué se hace?
Entonces deciden emprender un camino para compartir sus vidas (independientemente de lo que dure).

Aprovechan el andar juntos ese bendito camino sentimental para hablar, mirarse a los ojos, tomarse de la mano y conocerse mutuamente.
Pero como todos sabemos, en este pinche mundo de porquería, no todo es miel sobre hojuelas. Mientras la feliz pareja recorre la senda del amor, se encuentran con baches, topes, piedras, palos (y se echan sus palitos también...) y demás cosas.
Luego... Te das cuenta de que tu amorcito ronca como trimotor descompuesto, que tiene sus manías, sus vicios (si fuma, si se droga, si es alcohólico), si es pirómano, ninfómano, sus temores, que si deja la pasta de dientes abierta, la tapa del retrete arriba, los malos olores, deja la ropa sucia echa bola en la cama, te das cuenta de su desorden, todo...
Y de repente ¡bolas! Empiezan las pequeñas diferencias. "Amor, no hagas tal o cual cosa porque no me gusta". Cierta autora, dirigiéndose a los hombres, mencionaba: "lo que antes te parecía inocencia e ingenuidad en ella, se convierte en algo que ahora llamas estupidez y torpeza".
Es más que obvio que nadie es perfecto. Todos tenemos ciertas características en nuestra forma de ser, o bien, tenemos costumbres que pueden desagradar a la persona que hemos elegido como compañero de vida.
Hay 3 palabras clave que hacen que me detenga a pensar: la primera es "tolerancia", la segunda "respeto" y la tercera es "cambio".
Si la pareja se descuida, si no hay tolerancia, y si no saben manejar ese tipo de situaciones, esos detallitos pueden crear una bomba de tiempo. Y todo el hermoso recorrido por la vereda del amor puede irse al carajo.

Entonces, si tienes cierta característica que resulta desagradable para tu compañero. ¿Qué se hace?
He hablado con mucha gente, y en conclusión me encuentro con que hay dos vertientes y una condicion adicional. (Favor de leer el punto 1 y el punto 2 y al final el señalado con un asterisco).
1. Hay gente que dice que "si en verdad amas a alguien, debes cambiar por esa persona". Esto nos habla de hacer el esfuerzo para "mejorar". No obstante, ¿qué hay de tu identidad? ¿Es válido hacer ese cambio para agradar a la otra persona?
* El hecho de que nuestro compañero quiera que nosotros cambiemos "por nuestro propio bien" se sitúa justo en medio de los dos puntos.
2. Otros opinan que "Si esa persona te ama, él (o ella) tiene que aceptarte tal cual eres". Y esto suena a resignación. Todos conocemos la trillada frase que reza: "Pero mi amor, así soy yo. Así me conociste. Y no voy a cambiar...".

Si alguien sabe cuál de las opciones es la correcta a seguir, por favor, háganmelo saber. Y a los reservados, dejo esto a su criterio...
lunes, 19 de octubre de 2009
La dormida

En la profundidad de su sueño eterno, ella se sentía viva estando muerta, lo cual ignoraba. Así que caminó... La mujer tomó un pedazo de nube y con un rayo de sol escribió:
"Necesito tenerte conmigo; comienzo a odiar el hecho de dormir sola. Para mí, esto es como el día completo. La mañana es cuando estás conmigo (si se puede decir que lo estás), es brillante, tibia, deliciosa, me anima, y el cielo, mi cielo es azul, tan azul como tus ojos. La noche se traduce en tu ausencia, es oscura, fría, gris con reflejos violáceos, me hace sentir pequeña y sola... Provoca que me encoja, y me hago aún más pequeña en la inmensidad de éste lugar, que es mi cama. Mi corazón, que arde en deseos de estar junto al tuyo trata de luchar contra el frío, mientras mi cuerpo se entume."
En medio de su ilusión, ella abrió los ojos, se incorporó y vió que era de noche. Sintió frío. Fue entonces cuando ella recordó lo que él le había dicho: "lo que será, será". Los ojos de ella se inundaron de lágrimas, volvió a recostarse, sonrió y decidió seguir soñando sin que nadie le recordara que había muerto hace unos días.
jueves, 10 de septiembre de 2009
Yo tengo 3 amigos
Últimamente me cuestiono ¿qué es lo que hace que sean mis amigos? Pues bueno, después de meditarlo mucho tiempo, entre cigarro y cigarro, entre idas y vueltas, entre reuniones espóradicas (por cuestiones de ocupaciones) y estarlos observando encontré 10 constantes o ingredientes que nunca faltan:
1. Confianza: como para llegar con cualquiera de ellos y dejarles el hombro cubierto de una sustancia viscosa de origen biológico proveniente de la nariz, producto de una hipersensibilidad de mi estado de ánimo; como para mentarnos la madre mutuamente (por una buena razón, y sin razón también); y como para decirles o que me digan "¿sabes qué, wey? ¡no mames! la estás cagando y feo".
2. Discreción: Requisito básico e indispensable si quieres ser amigo (sobre todo mío). No quisiera contarle a alguien de las pantuflas rosadas en forma de conejito que me compré ayer y que todo el mundo lo sepa al día siguiente.
3. Respeto: "Vas y chingas a tu madre" son meras palabras para enviar saludos afectuosos a nuestras respectivas progenitoras. El respeto va más allá de un estereotipado saludo cortés y evitar palabras soeces. El respeto del espacio personal, respeto de las decisiones y repeto a mi privacidad son mis favoritos.
4. Materia gris abundante y funcional: Gracias a Dios mis 3 compinches tienen cerebro ¡y lo usan! Saben mucho, y no sólo saben, sino que comparten lo que saben.
5. Sentido del humor: En este caso, el suyo es negro, negro, tan negro como el chapopote. Con una cucharadota sopera de ironía y hostilidad. ¿Que si son ogts? Sí y mucho.
6. Admiración: ¿Por qué? Por lo que valen como personas, por sus ideas, por lo que hacen y no hacen, porque son responsables (en la medida de lo posible y en la medida de su soberana voluntad).
7. Amor: ¿qué? ¿tengo qué explicar esto? Sólo aclaro que va de la mano con sus ideales.
8. Honestidad: Las netas se ponen como cartas sobre la mesa, sin esconder ases bajo la manga. Eso de estarse tirando mierda la verdad, no es lo mío y tampoco es algo que mis amigos hagan. Compadezco a todos aquellos que disfruten de practicar ese deporte extremo ya que tarde o temprano saldran tan embarrados que necesitarán un snorkel para respirar.
9. Valemadrismo: Comienzo a pensar que tienen una capa protectora de aceite en la espalda, que hace que todo lo que no les es útil se les resbale.
10. "Me caes mal": Como dato cultural, los 3 me caían mal antes de convertirse en mis amigos. Hostilidad, culerez e histeria son las palabras mágicas.
Esos son los 10 ingredientes no secretos con los que cocinamos nosotros, o al menos así lo considero yo. A pesar de que no compartimos el gusto por las mismas actividades o lugares, ni tampoco los mismos vicios, es evidente que hay cosas más importantes que nos unen.
Ahí está pues mi receta... que si les gusta, ¡qué padre! y si no...







